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Aprende a no sufrir

No es fácil cambiar de modo de pensar. Es fácil ser feliz, pero aprender a no ser desgraciado  puede resultar difícil. La felicidad es la condición natural de la persona. Esto es evidente cuando se observa a los niños pequeños. Lo que es difícil es deshacerse de todos los  "deberías" y "tendrías que" que has digerido en el pasado. El nuevo pensamiento requiere ser consciente de tus viejos pensamientos. Te has acostumbrado a patrones  mentales que identifican las causas de tus sentimientos en hechos externos.

Puedes perdonar

El perdón. el perdón contiene la promesa de que encontraremos la paz que todos deseamos. Nos promete la liberación del poder que ejercen sobre nosotros las actitudes y los actos de otras personas. Nos vuelve a despertar a la verdad de nuestra bondad y el hecho de que somos dignos de amor. Contiene la promesa cierta de que seremos capaces de descargarnos cada vez más de la confusión emocional y de seguir adelante sintiéndonos mejor con nosotros mismos y con la vida. Basta decir la palabra «Perdona» y la reacción de algunas personas es inmediata: «¿Estás de broma?», «¿Jamás!», o «¿Perdonarla después de lo que me ha hecho?», o incluso «¡Ojalá pudiera!». A veces es posible que la sola idea de perdonar a alguien intensifique los sentimientos de cólera y rabia. Otras veces, puede que la idea produzca un inmediato alivio.

tus problemas no son tan malos como parecen

Cuando el cielo este gris, acuérdate cuando lo viste profundamente azul. Cuando sientas frío, piensa en un sol radiante que ya te ha calentado. Cuando sufras una temporal derrota, acuérdate de tus triunfos y de tus logros. Cuando necesites amor, revive tus experiencias de afecto y ternura. Acuérdate de lo que has vivido y de lo que has dado con alegría. Recuerda los regalos que te han hecho, los abrazos y besos que te han dado, los paisajes que has disfrutado y las risas que de ti han brotado. Si esto has tenido, lo puedes volver a tener y lo que has logrado, lo puedes volver a ganar. Alégrate por lo bueno que tienes y por lo bueno de los demás, acéptalos tal cual son; desecha los recuerdos tristes y dolorosos, y sobre todo no tengas ningún rencor, no te lastimes más.